emLa reciente sentencia de la Audiencia Nacional 4656/2013, emitida como consecuencia de la demanda interpuesta por la Confederación de Sindicatos de Profesionales Aéreos (CSPA) contra AENA, establece limitaciones al envío masivo de emails en la empresa para fines sindicales.

AENA cuenta con una política de uso de correo electrónico corporativo en el que fija una serie de filtros y limitaciones en el número de destinatarios de los correos electrónicos que se pueden mandar desde la empresa, con el fin de garantizar el buen funcionamiento del sistema y remitiendo a sus administradores para la autorización de envíos de emails a un número mayor de destinatarios del que está en principio permitido.

Ante la restricción en el número de destinatarios y filtros fijados en los envíos, el sindicato exigió la eliminación de dichas barreras y autorización del envío libre de correos con información sindical. El Grupo AENA se negó y el Sindicato procedió a interponer demanda ante la Audiencia Nacional solicitando la tutela de un derecho fundamental y que se declarara nula tal restricción por vulnerar el derecho a la libertad sindical.

La Audiencia Nacional ha dado la razón a la empresa en esta ocasión argumentando que “ningún derecho constitucional es ilimitado” y fija 3 reglas a cumplir en el envío de correos electrónicos para fines sindicales en la empresa que consideramos interesentes que se conozcan:

1) La comunicación no podrá perturbar la actividad normal de la empresa. En ese sentido, sin perjuicio del examen particular de las circunstancias específicas de cada caso, no es posible estimar por defecto que la recepción de mensajes en la dirección informática del trabajador en horario de trabajo produzca dicha perturbación. Llegar a esa conclusión permitiría también, por ejemplo, excluir la recepción de correo ordinario del sindicato en el puesto de trabajo y, llevado al extremo el planteamiento de hipótesis posibles, podría situar a la empresa en un espacio incomunicado. Por lo demás nada impide la lectura de los mensajes al finalizar la jornada o en las pausas existentes.

2) Tratándose del empleo de un medio de comunicación electrónico, creado como herramienta de la producción, no podrá perjudicarse el uso específico empresarial preordenado para el mismo, ni pretenderse que deba prevalecer el interés de uso sindical, debiendo emplearse el instrumento de comunicación, por el contrario, de manera que permita armonizar su manejo por el sindicato y la consecución del objetivo empresarial que dio lugar a su puesta en funcionamiento, prevaleciendo esta última función en caso de conflicto. A tal efecto resultaría constitucionalmente lícito que la empresa predeterminase las condiciones de utilización para fines sindicales de las comunicaciones electrónicas, siempre que no las excluyera en términos absolutos.

3) Finalmente, no teniendo fundamento el derecho en una carga empresarial expresamente prescrita en el Ordenamiento, la utilización del instrumento empresarial no podrá ocasionar gravámenes adicionales para el empleador, significativamente la asunción de mayores costes.

La Audiencia Nacional establece por tanto, que sin vulnerar el derecho a la libertad sindical que debe respetarse, la empresa podrá establecer limitaciones en los envíos de correos electrónicos masivos para garantizar el buen funcionamiento del sistema y evitar que éste se colapse o funcione con lentitud al tratarse de una herramienta de producción.

Laborser

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